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Hay que liberar a los palestinos de Hamas

January 28th, 2009
BERNARD-HENRI LEVY

BERNARD-HENRI LEVY

Por BERNARD-HENRI LEVY

Dado que no soy un experto militar, me abstendré de juzgar si los bombardeos israelíes de Gaza habrían podido ser más precisos y menos mortíferos.

Dado que, desde hace décadas, jamás pude distinguir entre buenos y malos muertos o, como decía Albert Camus, entre «víctimas sospechosas» y «verdugos privilegiados», también yo me siento horrorizado antes las imágenes de los niños palestinos asesinados.

Dicho esto y teniendo además en cuenta que un viento de locura parece haberse instalado en algunos medios de comunicación, una vez más y como siempre cuando se trata de Israel, me gustaría recordar algunos hechos:

1.

Ningún gobierno del mundo, ningún otro país más que este vilipendiado Israel, arrastrado por el fango y demonizado, habría tolerado ver miles de obuses caer, durante años, sobre sus ciudades. Y por lo tanto, lo más importante del caso, el auténtico tema de sorpresa no es la «brutalidad» de Israel, sino su enorme moderación.

2.

El hecho de que los cohetes Qasam de Hamas y, ahora sus misiles Grad, hayan ocasionado tan pocos muertos, no demuestra que sean artesanales o inofensivos, sino que los israelíes se protegen, que viven enterrados en los sótanos de sus casas en una vida de pesadilla, siempre en vilo, siempre atentos al sonido de las sirenas y de las explosiones. Yo estuve en la ciudad israelí de Sderot y lo pude comprobar.

3.

El hecho de que, en cambio, los obuses israelíes provoquen tantas víctimas no significa, como bramaban los manifestantes de este fin de semana, que Israel se haya lanzado a una «matanza» deliberada e indiscriminada, sino que los dirigentes de Gaza optaron por la actitud inversa: exponer a su población. La vieja táctica del «escudo humano» que pone en práctica Hamas, tal y como hiciera Hizbulá hace dos años, instalando sus centros de mando, sus stocks de armas y sus búnkeres en los sótanos de edificios, hospitales, escuelas y mezquitas, es una táctica eficaz pero repugnante.

4.

Entre la actitud de unos y de otros hay, dígase lo que se quiera, una diferencia esencial y que no pueden ignorar los que quieran tener una idea justa y cabal de la tragedia y de los medios para ponerle fin: los palestinos disparan contra las ciudades, es decir contra civiles (y eso, en el derecho internacional, se llama «crimen de guerra»), mientras los israelíes apuntan a objetivos militares y ocasionan, sin quererlo, terribles daños civiles (es lo que, en lenguaje militar, se llama «daño colateral», una palabra que, a pesar de ser odiosa, remite a una auténtica disimetría estratégica y moral).

5.

Dado que hay que poner los puntos sobre las íes, es necesario recordar un hecho del que la prensa francesa apenas se hizo eco y del que, sin embargo, no conozco precedente alguno, en guerra alguna ni por parte de ningún ejército del mundo. Y es que, durante la ofensiva aérea, las unidades del Tsahal llamaban por teléfono sistemáticamente (la prensa anglosajona habla de 100.000 llamadas) a los habitantes de Gaza que vivían en los alrededores de los blancos militares, para invitarlos a evacuar el lugar. Es evidente que eso no evita la desesperación de las familias sin hogares, ni a las vidas truncadas, ni las matanzas. Pero que el hecho sea así no deja de ser un detalle significativo.

6.

Tampoco es totalmente real ni exacto el famoso bloqueo integral, impuesto a un pueblo hambriento, al que le falta de todo y que lo hunde en una crisis humanitaria sin precedentes (sic). Los convoyes humanitarios nunca dejaron de pasar hasta el comienzo de la ofensiva terrestre. Por el control de Kerem Shalom, sólo el día 2 de enero, fueron 90 los camiones de víveres y de medicinas que, según The New York Times, pudieron entrar en Gaza. Y sólo evoco, para recordárselo a algunos (porque es algo habitual, aunque, escuchando a esos tales, no lo parezca), que los hospitales israelíes siguen recibiendo y curando, todos los días y al menos hasta el momento en que yo escribo, a los heridos palestinos.

Esperemos que los combates cesen cuando antes. Y esperemos que, cuanto antes también, los comentaristas vuelvan en sí. Ese día descubrirán que Israel cometió muchos errores durante estos últimos años (ocasiones fallidas, largo rechazo a la reivindicación nacional palestina, unilateralismo), pero que los peores enemigos de los palestinos son esos dirigentes extremistas que nunca quisieron la paz, que jamás quisieron un Estado y que sólo pensaron para su pueblo en un Estado concebido como un instrumento de secuestro.

Lo demuestra la siniestra imagen de Jaled Meshaal del sábado día 27 de diciembre, que, ante la inminencia de la respuesta israelí tan deseada, sólo sabía exhortar a su «nación» a «ofrecer la sangre de más mártires». Y lo decía desde su confortable exilio, desde su cueva de Damasco.

Hoy en día, una de dos. O bien los Hermanos Musulmanes de Gaza restablecen la tregua que rompieron y, al mismo tiempo, declaran periclitada y sin efecto un acta fundacional basada en el rechazo de la «entidad sionista». En ese caso, se unirán al amplio frente del diálogo que, gracias a Dios, sigue creciendo en la zona, y vendrá la paz. O bien se obstinan en seguir viendo en el sufrimiento de los suyos únicamente un carburante para sus pasiones recocidas, su odio loco, nihilista y sin argumentos. Y en ese caso, habrá que liberar de las sombrías garras de Hamas no sólo a Israel, sino también a los palestinos.

El Mundo

admin Reportajes ,

Guerra, paz e hipocresía

January 24th, 2009
Julio Maria Sanguinetti

Julio Maria Sanguinetti

Una vez más, la guerra en la frontera de Israel… Ahora no es en el Norte, como en 2006, cuando Hezbolá, un poder militarizado adentro de un débil Estado libanés, se aburrió de tirar misiles hacia el otro lado y llegó al secuestro y la muerte, obligando, finalmente, a la reacción militar del agredido. Hoy estamos en la frontera Sur, la de Gaza, liberada por Israel en el 2005, cuando se pensó que la paz podía alcanzarse comprándola con tierra y, al igual que en Sur del Líbano, retiró su ejército. En esta ocasión no se trata de Hezbolá sino de Hamas, distintos pero idénticos en el proclamado objetivo de la desaparición de Israel.

En su tiempo, Israel informó, reclamó, denunció. Nadie se molestó. Por supuesto, en el Sur del país se vivía bajo el terror permanente y a cada rato había que esconderse en refugios salvadores. Una vez y otra se advirtió, pero los muertos no eran muchos y eran israelíes, o sea los más poderosos, los aliados de los EE.UU. Y, naturalmente, nadie contestó. Hasta que un día hubo que detener la agresión, o por lo menos intentarlo, y los mismos que callaban saltaron como resortes a clamar por la paz, a organizar manifestaciones en todas las capitales por los pobres palestinos sitiados en Gaza, que es -se dice- un “campo de concentración israelí”. Lo que no se dice es que si esas fueran las motivaciones israelíes, más sencillo hubiera sido seguir ocupando militarmente Gaza. Lo que no se dice es que la mayoría de esos palestinos viven del trabajo que encuentran en Israel, porque en su territorio, sus enriquecidos correligionarios nunca se propusieron instalar hoteles para turismo o establecimientos que dieran trabajo, expectativas de mejora, creando así -a la vez- el clima de la paz. Merleau Ponty escribió hace años que la capacidad de violencia revolucionaria está en función inversa de lo que se tenga para perder; quien tiene algo, trata de no arriesgarlo, mientras que a quien nada posee todo le da lo mismo. Lo que no se dice es que la mayoría de esos palestinos quiso encontrar un camino pacífico votando una tendencia moderada para su gobierno, pero el Presidente Mahmud Abbas fue acosado y prácticamente depuesto por la mayoría circunstancial del movimiento Hamas, quien parte de la base de exigir la desaparición de Israel.

Se habla de excesos. De respuestas desproporcionadas. La verdad es que la guerra siempre es un exceso, siempre es una barbaridad, en el estricto sentido de la palabra. ¿Qué es, entonces, una respuesta proporcionada? ¿Tirar 3 mil misiles hacia el otro lado con una eficacia mayor y allí sí matar indiscriminadamente? ¿Cuántos muertos hay que esperar para justificar una reacción?

Todo esto quienes primero lo saben son los Estados árabes responsables. Lo tiene claro Egipto, que cierra a cal y canto su frontera con Gaza. Lo tienen bien asumido Jordanía y Arabia Saudita, acusados de complicidad o cobardía por los movimientos radicales, que también operan en contra de su institucionalidad, pretendiendo desplazarlos hacia el sendero ciego del fanatismo y la violencia.

En el fondo, digámoslo con todas las letras, lo sabemos todos. Pero hay quienes creen que sólo se puede posar de “izquierda” si se está contra Israel, porque es el aliado de los EE.UU. en el difícil equilibrio de esa región; que sólo se puede invocar humanismo clamando por una paz que justamente han quebrado quienes aparecen como víctimas circunstanciales de una tormenta que ellos mismos desataron para justificar su propio radicalismo.

Todos los esfuerzos por la paz, naturalmente, son bienvenidos. Pero ninguno tiene el menor sentido si no es sobre la base de que Hamas deponga su objetivo de la desaparición de Israel. Quien de buena fe actúe, primero que intente arrancarle algún compromiso a quienes cierran toda hipótesis de diálogo. ¿Qué diálogo puede haber si una de las partes proclama la desaparición de la otra?

En el fondo, la generalidad reconoce, aunque no lo diga, que esta es la misma guerra de hace 60 años, cuando en 1948 las Naciones Unidas crearon dos Estados, uno judío y otro árabe, que entonces no fue aceptado por quienes decían defender la causa palestina. Si en aquel momento, se hubiera creado este Estado, ¡cuánta sangre se habría ahorrado! La circunstancia de fondo permanece: quienes sustentan la desaparición de Israel, al punto de que cuando algún movimiento cambia su parecer para una línea constructiva, de inmediato es jaqueado por otro radical que le aparece a su costado. Así viene ocurriendo desde la OLP y Arafat, que nació como terrorista y murió como dialoguista. Mientras no se cambien los textos en las escuelas y las prédicas en los templos, sembrando el odio contra el pueblo judío, siempre aparecerá alguien más fanático para continuar este largo conflicto, que ha provocado ocho guerras convencionales y por lo menos dos Intifadas.

Por cierto, los muertos duelen, sean de quien sean. Por supuesto, el ejército israelí, como todos los ejércitos en combate, seguramente comete excesos. Pero no un genocidio, como se afirma con trivialidad, porque si esta fuera la idea es obvio que no habría quinientos muertos ni se harían las sacrificadas operaciones de infantería que se realizan. Bastarían las bombas y los misiles. Los muertos duelen, sí. Pero también la hipocresía de lo “políticamente correcto”, la dualidad de quienes no quieren ir al fondo mismo de la cuestión que es el fanatismo, la xenofobia, el antisemitismo, el totalitarismo, el sometimiento de la mujer, el odio proclamado y difundido desde la tierna infancia de quienes -se proclama- nacen para servir a la gloria de Alá en el más allá.

Ex Presidente de Uruguay

Julio Maria Sanguinetti

El País Digital

admin Reportajes ,

SOLIDARIDAD CON LA COMUNIDAD JUDIA DE VENEZUELA

January 24th, 2009

QUE EL MUNDO SEPA A QUIEN VISITA K.K.

Queridos amigos
Esto es en Caracas, Venezuela, imaginense como estamos los judios ahora, esta noche hubo en Hebraica una multitudinaria reunion para dar la despedida al Sr Embajador de Israel en Venezuela Shlomo Cohen y a su comitiva.
Personalidades no judias que apoyan a Israel y rechazan la orden de Chavez de expulsar a nuestro Embajador asistieron, y hablaron de forma muy emotiva. Periodistas, escritores, politicos, las televisoras mas importantes del pais, todos estuvieron presentes, no cabia un alfiler en el Salon Jerusalem del Club.
Me despedi con lagrimas en los ojos de la Consul Debbie Bitton de Amar, muy amiga de mi familia, su marido e hijos ya partieron a Israel, ella lo hara mañana, al igual que el Embajador.
Ahora los judios venezolanos estamos desorientados, que haremos sin nuestra Embajada y nuestro Cuerpo Diplomatico???
Pido a todos que esten con nosotros, ya que la situacion cada vez sera peor.
No puedo ni contar de la marcha que hubo hoy de la gente del Gobierno, sus seguidores, musulmanes que viven aqui a la Embajada de Israel, con consignas amenazadoras, insultantes hacia los judios y hacia Israel.
Ya les ire informando………..
Con el corazon en la palma de la mano, les escribo a las 3 am, estoy desvelada.
Raquel
Aqui el reportaje:
————————————————————————–
Izada la bandera de Palestina en la Asamblea Nacional en solidaridad
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) – www.aporrea.org
08/01/09 – www.aporrea.org/tiburon/n126759.html
Credito: AN

Caracas, 08 ENE. ABN.- La bandera de Palestina fue izada este jueves en ambas puertas del Palacio Federal Legislativo, en señal de solidaridad de la Asamblea Nacional, por la invasión y los criminales ataques desatados por Israel en contra del pueblo palestino en la Franja de Gaza, que han dejado más de 700 muertos y miles de heridos.

En el acto se dieron cita el vicepresidente de la AN, Saúl Ortega, así como diputados, miembros de la comunidad de ese país que viven en Venezuela y el pueblo en general.

En una breve disertación, Ortega dijo que con esta ceremonia la Asamblea Nacional quiere ratificarle al pueblo de venezolano y al mundo, “nuestra solidaridad militante con el hermano pueblo palestino que está siendo masacrado bajo el fuego criminal del ejército sionista”.

El parlamentario acusó directamente al presidente de Israel, Shimon Peres, y al primer ministro del país judío, Ehud Olmert, de ser los responsables de esta matanza y de tener manchadas sus manos con la sangre de los palestinos muertos, con la complicidad del gobierno de los Estados Unidos.

Denunció que el crimen del sionismo es legitimado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que a estas alturas no ha podido lograr todavía la condena contra Israel por estas acciones militares.

“Esta es una guerra económica y de exterminio, que pretende eliminar al pueblo palestino y su legado histórico, para que no se fortalezca y desaparezca”.

Por su parte, Isabel Frangies, representante de la comunidad palestina en Venezuela, a quien le concedieron un derecho de palabra en la Asamblea Nacional, afirmó que Palestina lleva sufriendo sesenta años de agresión y de usurpación de su territorio.

“Allí se han violentado todos los derechos humanos, es un exceso que ha sobrepasado los límites de la razón, y nadie ha levantado la voz para decir basta”.

Frangies elogió la intervención del presidente de la República, Hugo Chávez, en favor del pueblo de Palestina y la expulsión del embajador de Israel en el país, como un gesto justo y humano, “ya que lo que sucede con el pueblo de Gaza es una espina en el corazón de cada ser humano”.


La fuente original de este documento es:
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) (http://www.abn.info.ve)

admin Reportajes

La embajadora Gabriela Shalev al consejo de seguridad de Naciones Unidas

January 22nd, 2009
Gabriela Shalev

Gabriela Shalev

COMUNICADO DE LA EMBAJADORA GABRIELA SHALEV,REPRESENTANTE PERMANENTE DE ISRAEL, DIRIGIDO AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE NACIONES UNIDAS
Sr. Presidente,
Sr. Secretario General,
Distinguidos Ministros,
Ocho años. Durante ocho años los ciudadanos del sur de Israel
sufrieron el trauma de ataques con misiles, prácticamente diarios,
desde Gaza.
Durante ocho años los residentes de esas ciudades tuvieron
unos meros 15 segundos para apurarse, con sus niños y ancianos, para
hallar refugio antes que los misiles y cohetes aterrizaran en sus
casas y escuelas.
15 segundos, Sr. Presidente, no daría tiempo a los miembros de este
Consejo para abandonar este recinto. Ningún estado permitiría tales
ataques sobre sus ciudadanos. Ni debería hacerlo.
Pero Israel buscó todas las formas de evitar el actual conflicto.
En el 2005 Israel retiró de Gaza a cada uno de sus soldados, y cada
uno de sus 8.000 civiles, junto con sus casas y escuelas, sus
sinagogas y cementerios.
Lo hicimos para tratar de crear una oportunidad para la paz y para que los palestinos construyesen una
sociedad próspera.
Pero el régimen de Hamas, que tomó brutalmente el control de Gaza,
asesinando a decenas de compatriotas palestinos, no tiene ningún
interés en la paz y la prosperidad.
Se opone vehementemente a las negociaciones entre israelíes y palestinos. Rechaza el proceso de
Anápolis, que fuera elogiado por este Consejo el mes pasado en la Resolución 1850.
Hamas no tiene interés en lograr la paz con el enemigo.
Para Hamas la paz es el enemigo.
Su único interés es establecer un régimen de
tiranía para los habitantes de Gaza y de terror para los israelíes.
A Hamas le gusta decir a los palestinos que fue el terrorismo lo que
llevó a Israel a la Desconexión de Gaza en el 2005.
Pero la verdad es obvia: fue la esperanza de paz lo que nos llevó a la retirada de Gaza
y el terrorismo de Hamas el que nos obligó a volver.
En nuestros esfuerzos por evitar la confrontación, aceptamos, hace
seis meses, una tahadia (estado de calma) negociada por Egipto. Hamas
violó, a diario, este arreglo. Más de 365 misiles y morteros fueron
lanzados durante este período. Y, durante todo ese tiempo, utilizó la
llamada “calma” para aumentar su abastecimiento de armas y misiles,
contrabandeados a través de túneles hacia la Franja de Gaza. Sin
embargo, nos refrenamos.
Pero cuando Hamas anunció, unilateralmente, el fin de la tahadia y
comenzó a llevar a cabo una nueva campaña de ataques, con misiles,
contra los ciudadanos de Israel con las armas que contrabandeo hacia
Gaza durante, la “calma”, ya no pudimos refrenarnos.
Con sus nuevos misiles, hechos en Irán, ahora Hamas puede alcanzar las
ciudades de Ashdod y Beer Sheva, colocando a más de un millón de
israelíes bajo la sombra de su terror.
Muchos en este recinto condenaron los ataques terroristas de Hamas, y
agradecemos esta declaración de principios básicos. Pero, las
familias en sus casas en la ciudad de Sderot, y los niños en la
escuela del Kibutz Netiv Ha´asara no serán protegidos por estas
condenas. Frente a tal terrorismo no tenemos opción. Tenemos que
defendernos , no del pueblo palestino, sino de los terroristas que
los tomaron como rehenes.
No para ganar territorio o poder, sino para
demostrar que, nuestra restricción, no fue debilidad y para brindar
a nuestros ciudadanos el derecho básico de una vida normal.
En esta campaña Israel golpeó más severamente la infraestructura de
Hamas. Docenas de sus fábricas y bases de entrenamiento terroristas
fueron destruidas, sus depósitos de misiles fueron reducidos
significativamente, y muchos de los túneles, usados para el
contrabando de armas, fueron inhabilitados.
Sin embargo, no sólo buscamos cambiar la realidad de nuestros
ciudadanos sino que, también, buscamos mantener los valores que nos
distinguen de los terroristas.
Hamas rechaza cada principio humanitario básico. En lugar de llevar a
cabo su batalla abiertamente entre combatientes, dirige sus ataques
contra civiles. Algunos llamaron a esas embestidas “indiscriminadas”
pero éste no es el caso; los ataques de Hamas son muy bien
discriminados, dirigidos deliberadamente sobre hombres, mujeres y
niños inocentes. Solamente durante la última semana, los misiles de
Hamas cayeron en una escuela y un jardín de infantes.
Hamas demuestra un desprecio similar por las vidas de los palestinos.
Adoptó la táctica terrorista ” la táctica cobarde ” de utilizar a
civiles como escudos mientras sus propios líderes huyen del combate
con soldados israelíes y hacen patéticas demostraciones de
bravuconerías desde sus bunkers.
Esconde sus misiles y bases terroristas en hogares y hospitales y mezquitas, y, como hemos visto
anteriormente durante el día de hoy, lanza ataques deliberadamente
desde y cerca de escuelas e instalaciones de las Naciones Unidas, con
trágicos resultados.
Para Israel, cada muerte civil – israelí o palestina – es una
tragedia. En respuesta a los ataques terroristas, que no muestran
ningún respeto por la vida humana – sea israelí o palestina- Israel
toma medidas para proteger a ambos; toma toda medida posible para
limitar las víctimas civiles – incluso cuando ponen en peligro las
vidas de nuestros soldados o la efectividad de sus operaciones.
Las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron decenas de miles de
panfletos y realizaron miles de llamados telefónicos a civiles
palestinos, suplicándoles que abandonen las áreas de operación
terrorista para evitar el daño.
Pero que quede claro. La falla en la respuesta a los terroristas,
simplemente porque están utilizando a civiles como protección, no es
y no puede ser una opción. Para hacerlo simplemente se transmitiría
una invitación, a cada grupo terrorista en el mundo a montar un
negocio dentro de un hospital o un jardín de infantes.
A diferencia del régimen de Hamas, que usó como objetivos puestos de
cruce para evitar la entrada de ayuda y evitó que, los palestinos,
sean transportados en ambulancias, Israel respeta sus
responsabilidades humanitarias. Permitió, los palestinos con
necesidad de atención médica, entrar a Israel para su tratamiento, y
montó un equipo especial de asistencia humanitaria para coordinar con
las organizaciones de ayuda que trabajan en Gaza.
Desde el inicio de la lucha, Israel facilitó la entrada a Gaza de más
de 540 camiones, transportando más de 10.000 toneladas de asistencia
humanitaria. De hecho, hace unos pocos días, el Programa Mundial de
Alimentos (World Food Program) le solicitó a Israel detener el
abastecimiento de cargamentos de alimentos ya que sus depósitos
estaban repletos.
Es momento, Sr. Presidente, para que la Comunidad Internacional
coloque la responsabilidad por la situación humanitaria en Gaza donde
corresponde: sobre los hombros de los terroristas que eligieron la
violencia por sobre la paz. Reside sobre los hombres de aquellos
líderes de Hamas quienes, desde sus bunkers y hoteles lujosos en
Damasco, abandonaron al pueblo de Gaza, y eligieron poner en peligro
y aprovecharse de ellos en lugar de protegerlos.
Este conflicto, Sr. Presidente, es un enfrentamiento fundamental entre
dos visiones del mundo. Entre moderados y extremistas. Entre aquellos
que buscan preservar la vida y la humanidad y aquellos que glorifican
la muerte y la destrucción.
Como cuando el vocero de Hamas Fathi Hamas se enorgulleció de anunciar
en la televisión Al Aqsa: Los palestinos crearon un escudo humano de
mujeres, niños, ancianos y combatientes de la Jihad como si dijeran al
enemigo sionista: “Nosotros deseamos la muerte tanto como ustedes
desean la vida”.
Por esta razón, no existe – y no puede existir – una equivalencia
entre Israel y los terroristas de Hamas que estamos confrontando.
No existe equivalencia entre un Estado, que equipa los hogares de
civiles con refugios antibombas, con un régimen terrorista que los
llena con misiles.
No existe equivalencia entre los comandantes militares que luchan, a
diario, para garantizar que sus operaciones sean llevadas a cabo de
acuerdo a los requerimientos de la ley humanitaria internacional, y
los terroristas que desobedecen, abiertamente, esa ley manteniendo
cautivo al Cabo Gilad Shalit, sin, siquiera, permitir el acceso a la
Cruz Roja Internacional para poder verlo, durante 930 días
No existe equivalencia entre un Estado que utiliza su fuerza en
ejercicio de su derecho de autodefensa y una organización terrorista
para quien el mayor recurso de violencia es ilegal.
Sr. Presidente,
Sin dudas habrá mucha discusión, en el día de hoy, sobre la
credibilidad del Consejo y la necesidad de una resolución. Pero, la
credibilidad de este Consejo, es medida no por los documentos que
emite sino por los valores que mantiene. ¿Acaso la credibilidad del
Consejo es fortalecida cuando llama a un cese de fuego que equipara,
efectivamente, a un grupo terrorista con un Estado que se defiende a
sí mismo en su contra? ¿Hay alguien aquí que crea, de verdad, que
Hamas considerará las palabras de este Consejo?
No se trata de un “cese de fuego” con el terrorismo o un cese mutuo de
hostilidades. Se trata de garantizar el fin del terrorismo desde Gaza,
y el fin del contrabando de armas hacia Gaza; de manera que no haya
más necesidad de operaciones defensivas por parte de Israel.
Este conflicto no finalizará cuando el terrorismo sea aplacado o
tenido en cuenta sino cuando la Comunidad Internacional tome una
postura firme y unificada contra él. Cualquier otra cosa excepto ésta,
alentará a Hamas, alargando esta ronda del conflicto, y acelerando el
próximo. Cualquier otra cosa recompensará a Irán – el cobarde de los
cobardes- quien se esconde detrás de los terroristas que se ocultan
detrás de los civiles, y fomenta sus esfuerzos a nivel mundial para
usar a Hamas y otros grupos terroristas para pelear sus guerras a bajo
costo. Y cualquier otra cosa será un revés importante para las
esperanzas de paz y prosperidad para los palestinos.
Mientras Hamas gobierne Gaza, rechazando los Principios del Cuarteto y
buscando la destrucción de Israel, Gaza nunca puede formar parte de un
estado palestino.
En este Consejo, hay muchas personas que hablan a favor de la paz.
Pero no es suficiente apoyar la paz; debemos confrontar a aquellos que
trabajan para destruirla. Por esta razón, la actual operación militar
no es un obstáculo para la paz; es un requisito esencial para la paz.
Sr. Presidente,
Nosotros, el Pueblo de Israel, escuchamos a la Comunidad
Internacional cuando nos dijeron que retrocedamos de Gaza y
prometieron que eso nos iba a dar la credibilidad para responder con
la fuerza, en caso que Gaza se convirtiera en una plataforma de
lanzamiento para el terrorismo.
Hemos escuchado cuando nos prometieron que, actuando con moderación,
durante el período de calma, nos daría la credibilidad para
contraatacar en caso que los ataques con misiles continuaran.
Ahora es su momento para poder cumplir esas promesas.
En el enfrentamiento entre la vida y la muerte, entre construir
sociedades y destruirlas, Hamas tomó su postura. Ahora, no hay otra
opción que la Comunidad Internacional tome su propia postura.
Muchas gracias, Sr. Presidente.

admin Reportajes

La libertad escupida

January 22nd, 2009
Pilar Rahola

Pilar Rahola

Lo confieso. Iba a titular este artículo de forma más contundente y explícita: “La izquierda fascista”. Pero me ha frenado el sensato artículo de Lluís Foix, en La Vanguardia de ayer. Ciertamente, y como yo misma he escrito en ocasiones, hay que tener mucho cuidado con el uso de algunos grandes conceptos que han teñido de horror el pasado de Europa.

Foix habla del uso perverso del término genocidio para atacar la incursión militar de Israel. Yo, que coincido con él, cometería el mismo error si usara el término fascista para definir a los sectores que tengo la intención de analizar. El fascismo es un fenómeno ideológico con un largo historial de violencia y muerte y no es equiparable a nada. Y si es la expresión extrema y trágica de las ideas de derechas, no podemos olvidar que también existe la versión extrema y trágica de las ideas de izquierdas. Del fascismo al comunismo, todos convergen en el mismo gusto por tiranizar y matar. Dejemos, pues, las ideologías totalitarias para la memoria negra de la historia.

Como resulta evidente, sin embargo, que actualmente existen sectores de la izquierda que presentan tics inequívocamente intolerantes, y cuyo dogmatismo fanático impide la disidencia, a veces de forma violenta, también resulta fácil considerarlos fascistas de izquierdas. No caeré en la trampa, e intentaré considerarlos solamente intolerantes, incapaces de asumir dos actitudes fundamentales de la cultura de la libertad: el derecho a la disidencia y el derecho a no ser sospechoso por ejercerla.

Por supuesto, escribo por la herida, no en vano tengo el dudoso honor de ser blanco, junto con algunos otros colegas, de las iras de sectores organizados que, con la excusa de la defensa del pueblo palestino, están demonizando nuestro derecho a pensar distinto. Guardianes celosos del pensamiento único, y esclavos de su miedo a pensar en libertad, disparan contra el pianista para impedir cualquier posibilidad de reflexión crítica.

Sobre el conflicto de Palestina no se debate. Se imponen argumentos camuflados de solidaridad y pacifismo, y cualquier análisis que esté fuera de la ortodoxia progre es enviado a los infiernos de la maldad y de la complicidad asesina. Por supuesto, todo bien aliñado con campañas de difamación, insultos en todos los foros posibles, y algunas lindas amenazas.

Estos mismos que se manifiestan de forma gritona en las calles, levantando bondadosas banderas de solidaridad, son los mismos que nos atizan con esas banderas, en un intento burdo de hacernos callar porque pensamos distinto. Su intolerancia llega hasta el punto de intentar monopolizar, no solo la verdad del conflicto, sino también la defensa de la paz. Es decir, no sólo niegan el debate. También se creen con el derecho a considerarse “los buenos” de la tragedia que se vive en Tierra Santa, en un ejercicio pueril de maniqueísmo. Buenos palestinos y malos israelíes y resumen en blanco y negro un conflicto que hace 60 años que dura.

Por supuesto, los que tenemos opiniones más complejas sobre el rompecabezas de Oriente Próximo somos tildados de genocidas, cómplices de la matanza, y otras lindezas al uso. ¿Y si resultara que para defender la paz, se necesita un pensamiento más complejo? ¿Y si los enemigos de la paz, estuvieran en las filas que defienden? ¿Y si algunos palestinos lo tuvieran más claro que los papistas europeos que dicen defenderlos? ¿Y si Israel fuera la única alternativa real que le queda al pueblo palestino, cuando se libere de las ideologías que los oprimen? Ni contemplan la posibilidad de pensarlo, imbuidos de una pretendida superioridad ética que les permite negar toda opción que no sea la de su verdad bíblica. La superioridad ética de la intolerancia.

En este proceso de demonización de la disidencia, se ha llegado a momentos de pura locura. Por ejemplo, las manifestaciones de Madrid y Barcelona, donde los gritos de Allah Akbar, los pasamontañas y las pistolitas, los vivas a Hamas, las quemas de banderas israelíes y americanas y los grupos islamistas se manifestaban en buena compañía con ‘L´estaca’, los progres al uso y los pacifistas de toda la vida. Y con el propio conseller de Interior, en uno de los actos más vergonzosos de la historia de esta conselleria.

Como dicen algunos mossos, ¿cómo van a recibir información sobre islamismo radical por parte de otros servicios de inteligencia, si su propio conseller se manifiesta en tamaña compañía?

Dicen que se manifestaron a favor de la paz, pero se oyeron gritos de guerra. Dicen que se manifestaron a favor de la solidaridad, pero en la manifestación se repartieron revistas donde seis ciudadanos catalanes -Joan Culla, Vicenç Villatoro, Lluís Bassat, Miquel Sellarès, Pilar Rahola i Jaume Renyer- eran señalados con la diana de la maldad y la sospecha. ¿Ellos señalan, y quizás otros disparan? Por supuesto, recibirán la querella pertinente.

Y finalmente, dicen que se manifestaron a favor de Palestina, y solo oímos el ruido atronador del odio contra Israel. De tolerancia, nada. De solidaridad, con el ojo tuerto. Y de libertad, sólo el grito, usado para imponer el pensamiento único, y acallar las bocas disidentes

Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
14/01/2009

admin Reportajes